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sábado, 1 de febrero de 2014

Indescifrable

Sabia que debía poner en orden sus sentimientos, sabía que aquello no podía seguir siendo tan inestable, pero aun así... no era tan fácil, por alguna razón no podía internarse en su propia mente, no sabia que era lo que la preocupaba, cuando lloraba no era capaz de vislumbrar la razón, y de alguna manera aquello la estaba destruyendo, desde su interior,y era una destrucción tan indescifrable que no sabia como pararla. Cualquier solución que pareciera aceptable o útil era auto destructiva y todo aquello, su vida, su futuro y todo lo que la rodeaba, se desmoronaba poco a poco, dejándola cada vez mas vulnerable, cada vez mas débil.

martes, 1 de octubre de 2013

Erase una vez...

Erase una vez, en un tiempo muy muy lejano, un dinosaurio. Este dinosaurio se llamaba Pepe y era el pequeño dinosaurio más feliz de toda la tierra. Vivía con un montón de dinosaurios, que eran sus amigos, y jugaba con ellos en el parque, se tiraban por los toboganes y se columpiaban en las hamacas. Por las noches dormían todos juntos después de hacer gigantescas orgías homosexuales en las que todo el pueblo dinosaurio gozaba dando y recibiendo amor. Cada mañana salía con sus compañeros a buscar comida pero cada día que pasaba era más consciente de que las bayas prehistóricas, los helechos y las hojas no saciaban su hambre. Creció tanto que dejó abajo a todos sus amigos, para hablar con ellos tenía que tumbarse en el suelo, las madres de sus amigos empezaron a tenerle miedo y le dijeron a sus hijos que no se acercasen a él. Poco a poco se fue quedando sin amigos, los pocos que aun le hablaban lo hacían a escondidas y en público ni le miraban. El joven, aunque no pequeño, Pepe se encontraba fatal, estaba muy deprimido y se fue a una roca apartada donde lloró en silencio hasta quedarse dormido con la boca abierta. Un pequeño amigo volador le vio dese lo alto y se acercó a él, como no veía otro sitio donde aterrizar se posó suavemente en su boca. Pepe sintió un cosquilleo en la lengua  y cerró la boca de golpe desgarrando y triturando a su pequeño amigo. Pepe se asusto mucho al oír el grito ahogado de su amigo per entonces el sabor de la sangre y las vísceras inundo sus pupilas cual orgasmo culinario. “¿A ver si voy a ser carnívoro?” se preguntó Pepe pero aun seguía apenado por su amigo así que  se levantó y fue hacia el pueblo para disculparse con su familia. llamó a la puerta y esperó, el padre salió y, al ver allí a Pepe con la boca y el pecho llenos de sangre y un ala de su hijo encajada entre sus dientes , se quedó pálido, ni siquiera tuvo fuerzas para llamar a alguien. Pepe interpretó su silencio como que le escuchaba y se agacho para disculparse, pero entonces el olor de la carne llegó a sus fosas nasales. Instintivamente abrió su gran boca llena de afilados dientes y le arrancó la cabeza junto con medio cuerpo, dejando en el suelo las patas inferiores que se mantuvieron un momento estáticas y luego cayeron al suelo con gran estruendo. Le supo tan rico a pepe el padre de su amigo que se termino la parte que había dejado, se comió también a su madre, que acudió corriendo al oír el golpe, y fue corriendo de casa en casa devorando a todo el que se encontrara y, entonces, volvió a ser el dinosaurio más feliz de la tierra.

http://leniproduction.deviantart.com/art/Chibi-T-rex-217150037

jueves, 18 de julio de 2013

Delirios de una noche de verano

El mar, en calma. Cuando el hombre viejo viaja en avión las aspas fluorescentes chocaban contra mí.

El mar, azul. El carrito volaba y el observador, serio, parpadeaba.

El mar, la espuma. La bruja se convirtió en pájaro. La casa bocabajo y, al fondo, azul.

Las risas descontroladas inundan mis oídos y mi mente. María estas en la parra. What?? El avión en el cielo gira y cae entre llamas.

El balcón se derrumba, los tornillos presionan mis sienes. La risa nerviosa se extiende…


La consciencia se pierde.

jueves, 14 de febrero de 2013

Especial San Valentin :D


Abrió la puerta en silencio y la cerró suavemente tras de sí. Su dorado cabello brillaba bajo la luz de las farolas, se escondió tras unos arbustos y se quitó el blanco pijama, dejando ver una camisa a rayas con el hombro descubierto y una falda negra inapropiadamente corta. Ocultó el pijama entre los arbustos y se escabulló en la noche.
Al otro lado del vecindario un apuesto joven se despedía fugazmente de su padre, sentado frente al televisor, que no le prestó demasiada atención, y salía también a la calle. Bajo la luna y el cielo cubierto de contaminación apenas se podían apreciar su silueta, con sus vaqueros y su camiseta azul mientras caminaba intentando no llamar la atención de la escasa gente aun despierta.
Ambos adolescentes caminaban hacia el mismo destino. Él llegó primero. El parque infantil no estaba iluminado y era un lugar perfecto para encuentros furtivos. Apenas se sentó en el columpio, ella llegó, mirando alrededor. Sus miradas se encontraron. Tras reconocerse mutuamente en apenas milésimas de segundo, sus caras se iluminaron y ambos sonrieron. Ella corrió a los brazos de él y él la alzó, abrazándola, y sus labios se encontraron y ambos seres se unieron en uno solo. Sus manos se fusionaron a la espalda del otro y las piernas de ella, que rodeaban la cintura de él, perdieron su forma fundiéndose y mezclándose con su cuerpo. Y sus caras se hundieron, la una en la otra, comiéndose mutuamente, cubriéndose el uno con la piel del otro. Y el ser resultante, algo que era él y era ella, pero a la vez ninguno de los dos, quedó allí, revolviéndose sobre sí mismo hasta que el sol salió. Y cuando los primeros niños, acompañados de madres y padres, acudieron al parque, los primeros gritos se alzaron en el cielo, alertando al vecindario. Y en las casas de donde habían salido los jóvenes se escucharon gritos de búsqueda y de desesperación, llamadas hacia los que una vez habían sido… pero ya nunca serian.  

jueves, 7 de febrero de 2013

Sonrisas 6ª parte


—Las voces me dicen que queme cosas—dijo con los ojos enrojecidos y llorosos mientras se cubría las orejas con las manos— pero en realidad quieren que mate gente.
Y aquellas fueron sus últimas palabras antes de que aquellos enfermeros le pusieran la camisa de fuerza y la llevaran al manicomio.
A las dos semanas, había intentado suicidarse tres veces y había herido a cuatro pacientes, así que la aislaron en una sala acolchada, mas no lo hubieran hecho si hubieran sabido las intenciones de la perturbada joven. Cuando las luces se apagaron aquella noche ella no durmió. Se acercó a las paredes y acarició con su mejilla la suave y mullida superficie de la pared, cuya función era protegerla de ella misma y que, sin embargo, serviría para algo muy distinto. Apoyó la espalda y se dejó caer por la pared hasta quedar sentada en el suelo, rebuscó entre sus ropas, escondido en lugares indecentes se hallaba su fiel mechero. Nadie entendió como había conseguido colarlo, pero ya no tenía remedio, el mechero se encendió y prendió las paredes, el suelo y el techo, la sala ardió mientras ella reía. Las nostálgicas carcajadas, contenidas por tanto tiempo salían de su garganta y su cuerpo ardió quedando reducido a cenizas al igual que el resto de la sala y dos guardias despistados que no supieron reaccionar a tiempo.

jueves, 31 de enero de 2013

Dedicado a mi actual profesor de física y química :D


Era exasperante, nadie lo soportaba. Sentados educadamente en sus sitios, cada uno de los alumnos imaginaba miles de acabar con aquello, algunos fantaseaban con levantarse y salir del aula, otros se regocijaban imaginando todas las muertes, posibles e imposibles, para el profesor. Veían en sus mentes la cabeza del viejo volar por los aires tras ser separada limpiamente o su cuerpo sin vida caer tras recibir un escopetazo en la cara. Incluso algunos soñaban despiertos con alguna intervención extraterrestre que libraran a la humanidad de aquel insoportable hombre. Pero al final, como siempre, nadie hacía nada, la clase terminaba sin incidentes y, cuando el profesor salía por la puerta, todos respiraban aliviados, aunque decepcionados por no poder llevar a cabo sus fantasías.


lo que puede llegar a degenerar una clase de física con este hombre es increíble...

jueves, 24 de enero de 2013

Sonrisas 5ª parte


Hacía tanto tiempo que no lloraba, que había perdido la capacidad de hacerlo. Había intentado ser más fuerte, había procurado no mostrar su debilidad, pero aquello solo había conseguido que su frustración, su dolor y sus pensamientos quedaran encerrados en su interior, el muro que había construido para protegerse del exterior era ahora su cárcel y se inundaba poco a poco, ahogando cada vez más su corazón, su mente. A veces no podía respirar, sentía una presión insoportable en el pecho, sentía ganas de vaciar aquel mar de dolor, de secarlo a base de lágrimas. A menudo, quizás más de lo que debería, aliviaba la presión con una pequeña cuchilla de afeitar antigua que había encontrado en un cajón y que llevaba siempre consigo, el escozor de sus heridas calmaba por unos momentos los verdaderos problemas que ocultaba. A pesar de todo era demasiado débil para llegar hasta el final, para dejar que su sangre fluyera libre. No temía a la muerte pero era incapaz de llamarla directamente, había empezado a fumar hacia unos mese y aquello la relajaba momentáneamente pero a la vez se odiaba por hacer lo que siempre había recriminado a su familia.

Aquel día estaba especialmente deprimida, durante las clases había estado totalmente ausente y no paraban de rondarle por la cabeza todos los asuntos no resueltos que inundaban su interior, algunos eran concretos, pero de otros solo era consciente de la sensación que dejaban y estos eran los que más le afectaban, el no saber lo que le rondaba por la cabeza producía una doble desazón en su interior. Cuando el sonido del timbre recorrió las aulas, recogió sus cosas y se marchó. Aun quedaban algunas horas de clase pero no podía mas, sus piernas actuaron por voluntad propia. Su cerebro había colapsado y su cuerpo se movía por instinto. Salió de aquel gris edificio y caminó sin rumbo aparente, dejó caer la mochila y la abandonó, siguió vagando por las calles hasta que llegó a las afueras de la ciudad. Se acercó poco a poco a las vías del tren, que rodeaban la ciudad, ella solía ir allí cuando no podía más, cuando sentía que debía desconectar de todo, se sentaba en la pradera cerca de las vías y observaba pasar los trenes. Aquella vez fue diferente, no se detuvo, continuó caminando hasta subir a las vías y e tumbó dejando caer las piernas por un lado y apoyando la cabeza en el metal. Cerró los ojos. Como si se hubiese desenchufado de repente relajó todo el cuerpo y quedó semidormida respirando levemente. Las vías comenzaron a vibrar, ella abrió los ojos y observo las nubes, pero pronto dejó de verlas ya que sus lágrimas comenzaron a brotar e invadieron sus ojos y corrieron por sus mejillas, terminando en el frío metal de las vías. Al fin, su dolor terminaría, allí, en aquel momento. No pudo evitar que una sonrisa de alivio recorriera su rostro justo antes de que la pesada máquina del tren de mercancías la destrozara y repartiera trozos de cráneo, sesos y sangre por los alrededores de la vía, tiñendo de rojo la verde hierba que antes cubría la pradera.

jueves, 10 de enero de 2013

Sonrisas 4ª parte


Cesó de correr y apretó contra su pecho el bulto que tenía entre los brazos. Ante ella estaba aquel hombre, apuntándola con una pistola, y tras él sus numerosos matones y guardaespaldas.
—No puedes huir—Rió enseñando los dientes— sabes que tarde o temprano será mío… vamos mujer, sabes que no le haré daño.
—yo…no quiero que le mal influencies…—las lagrimas comenzaron a brotar de sus bellos ojos verdes.
—O le entregas y te rindes o moriréis los dos, no podemos perdonar tus actos, pero el pequeño no tiene culpa alguna, será criado y educado, no sufrirá.
— ¿si… le dejo con vosotros…vivirá si saber nada de su pasado? —una nueva esperanza iluminó su cara, aquel hombre era cruel, pero siempre cumplía su palabra.
—Te doy mi palabra
Se secó las lágrimas que aun cruzaban sus mejillas. Retiró las mantas que cubrían la cara del bebe y clavó la mirada en sus grandes ojos de color esmeralda, acarició sus suaves mejillas y el niño agarró, con sus pequeñas manitas, un  dedo de la mujer. Avanzó hasta llegar a la altura del hombre y le entregó al pequeño. Una sonrisa iluminó tenuemente su rostro.
—Hasta nunca— Separó su dedo de la mano del bebe y dio un paso atrás.
—Ahora estas bajo mi poder—Un cruel gesto había aparecido en la oscura cara del hombre.
Sin que la sonrisa desapareciera de su rostro, la mujer sacó rápidamente de sus ropajes un cuchillo y, antes de que nadie pudiera reaccionar, el filo desgarró la suave piel de cuello de la mujer,  cortando limpiamente las venas y parte de su tráquea. Momentos después se desplomó manchando la blanca arena del desierto con su sangre.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sonrisas 3ª parte


Las rendijas de la ventana apenas dejaban pasar unos rayos de luz, estaba tapiada y demasiado alta como para intentar alcanzarla. Estaba tumbada en las mantas que le servían de cama. Sus grises y apagados ojos se perdían mas allá del techo y el pelo se alborotaba alrededor de la cabeza. En el pasado había sido una bella mujer, de viva mirada y piel suave, pero aquellos horribles experimentos la habían deteriorado.
La puerta se abrió de golpe, había llegado la hora de la “medicina”, el hombre entró y dejó al lado de la mujer un tarro con tres pastillas y un vaso de agua, luego murmuró algo en su idioma y salió cerrando tras de sí con un fuerte portazo. El ruido retumbaba aun en la habitación cuando un brillo fugaz cruzó los grises ojos de la mujer, el momento había llegado. Se incorporó y cogió el tarro, luego revolvió entre las mantas hasta dar con otro tarro más grande, repleto de pastillas. Una sonrisa cruzo su rostro, todo aquello iba a terminar. Fue tragando con ayuda del agua las pastillas, todo lo rápido que pudo. Notó que su cuerpo se adormilaba, pero aun quedaban algunas pastillas, haciendo un esfuerzo se las metió en la boca y las trago con lo que quedaba de agua. Luego se recostó y se hizo un ovillo entre las mantas, poco a poco fue perdiendo la consciencia mientras pasaban en su mente imágenes y recuerdos del mundo exterior, verdes praderas, cielos azules, noches llenas de estrellas… una lagrima salió de sus ojos y recorrió su cara hasta mezclarse con la espuma que empezaba a brotar de sus labios. Lentamente su corazón y su cerebro se detuvieron y lo único que quedó de ella fue la sombra de su última sonrisa.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Sonrisas 2ª parte


Miró a su alrededor, había perdido a sus perseguidores, pero sabía que pronto la encontrarían. El camino que había seguido terminaba abruptamente en un alto precipicio. Se asomó, no podía ver el fondo, una densa niebla lo cubría, pero había mucha caída, era una muerte segura.
Comenzó a escuchar pasos  gritos a lo lejos, casi la habían alcanzado. Sabía que lo que ellos querían hacerle era peor de lo que pudiera imaginar. Se encontraba allí, a un paso de la muerte, y ni siquiera dudo por un momento, se colocó de espaldas al abismo y, justo cuando el primer hombre llegó a su vista, sin darles tiempo a acercarse para impedírselo, sonrió, alzó los brazos al cielo y se dejó caer en las garras de la muerte. Sus ojos se iluminaron y, consciente de su precipitado final, se sintió libre al fin desde que llegara a aquel despiadado mundo no más cruel que la propia muerte

jueves, 29 de noviembre de 2012

Sonrisas 1ª parte


Todo aquello estaba acabando con ella, se preguntaba que habría hecho para que el universo la castigara de aquella manera. Sentada en aquel banco, en medio de aquel parque desierto, rodeada de arboles, las lagrimas recorrían sus mejillas y su expresión se deformaba por el llanto. Entre sus blancas manos sostenía una pequeña pistola. Estaba cargada, ella misma había metido en la recamara cada pequeña bala hasta llenarla por completo.
Se estaba perdiendo a sí misma, y aquello era lo único que le quedaba, a había perdido todo lo demás. Solo tenía con ella su arrepentimiento por que,  al fin y al cabo, todo aquello era culpa suya, de sus errores, de sus decisiones. No tenía sentido echarle las culpas al destino o l universo, ya que ella misma se lo había buscado.
Y, si ella se había metido allí, ella era la única que podría librarla de aquel sufrimiento. Solo quedaba una salida. Quizás era algo radical, pero era su último recurso, ya no tenía nada por lo que luchar allí. Alzó lentamente el arma de sus rodillas  la colocó en su sien. Una gota callo en su mano y fue seguida de otra y otra y otra más, de pronto llovía a raudales.
Se escucho un disparo, el golpe seco del cuerpo contra el suelo y el batir de alas de cientos de aves que huían asustadas por el fuerte ruido. La sangre brotaba creando un charco y empapando el negro pelo de la joven y, por primera vez en mucho tiempo, la sombra de una sonrisa cruzaba su cara.

domingo, 5 de agosto de 2012

Ilusiones


Llegó a su casa, tarde, después de un largo día. Se internó en la oscuridad y llegó a tientas a  la cocina, bebió agua y luego palpo la pared hasta dar con la puerta del baño. Cuando la abrió, la escasa luz que entraba desde la ventana, apenas le dejaba ver las cortinas de la bañera casi completamente cerradas, y se reflejaban vagamente en el espejo. Encendió la luz, y un torrente de imágenes inundó sus ojos, marcas de manos ensangrentadas en el espejo,  la bañera casi rebosante de lo que parecía sangre diluida en agua, medio flotando asomaba una cabellera, que bien podría ser la de su madre, y algunas partes de un cuerpo humano. Sacudió la cabeza y abrió los ojos, la monótona oscuridad del baño continuaba invariable,  las cortinas se mecían suavemente con la brisa que entraba por la ventana. Y, entonces, encendió realmente la luz para encontrarse con su habitual baño de bañera blanca y baldosas azules. Como siempre, las alucinaciones se habían apoderado de ella, aquel catastrofismo suyo le había dado los mayores sustos de su vida, pero llegado a un punto se había acostumbrado. Cada día las escenas más macabras pasaban fugaces por su mente para dejar paso al momento a una realidad rutinaria y absolutamente normal que, a veces, se le antojaba aburrida. Pero al fin y al cabo, aquella era su realidad.

lunes, 23 de abril de 2012

Miedo

Tengo miedo. Es un miedo irracional, lo sé; es algo que nunca ocurrirá, lo sé; pero aun así, aun sabiendo que no tiene ningún sentido… estoy aterrorizada, me levanto por las mañanas sudando, con miedo a abrir los ojos y verme rodeada de aquellos despreciables seres, que solo quieren aprovecharse de mí, que me quieren por mi carne, por mi cerebro, por razones que no me benefician. En parte los compadezco, sé que ellos no tienen la culpa, que no era su intención, que puede incluso que hayan luchado con todas sus fuerzas para evitarlo, pero han caído y vienen a por mí. Son mi peor pesadilla. Luego me digo a mi misma que nunca ocurrirá, que ellos nunca vendrán, pero aun cuando me he tranquilizado, en un rincón de mi mente, se esconde el miedo hacia ellos. Siempre escondido, pero siempre presente.

jueves, 9 de febrero de 2012

Adios

La sangre brotó. Comenzó a salir indiscriminadamente del profundo corte. Ella lo miró, con el cuchillo aun en la mano. Observó como la sangre escapaba de su brazo y se marchaba por el desagüe. Toda aquella rabia que había ido acumulando salía también suavemente, mezclada con la sangre. El mundo no la había tratado bien. Todos se habían aprovechado de ella, incluso aquellos a los que había considerado amigos. Estaba harta de ayudar a todo el mundo y que nadie la ayudara a ella. Había llegado su fin, no pasaría de aquella noche. La vida se escapaba lentamente de su cuerpo, demasiado lentamente. Aferró el cuchillo con más fuerza lo elevó, llevándolo hacia su cuello, y presionó a la vez que lo deslizaba sobre su suave piel. Notó que su camisa se empapaba y la cálida sangre le acariciaba la piel. No dejó ninguna nota, ni habló con nadie, su único deseo era que todos aquellos que le habían hecho la vida imposible sufrieran. La rabia ya había desaparecido y desbordada por una profunda calma se dejó caer al suelo. En silencio.

miércoles, 8 de febrero de 2012

mi Yo real

Todo está oscuro. Hay sangre por todas partes. Siento la adrenalina corriendo por mi cuerpo. El peso del cuchillo en mi mano me hace sentir vivo, pero aun mas las sangre que gotea de él, en el suelo se amontonan trozos de carne, sobresalen brazos, piernas, cabezas, algún que otro torso abierto en canal, dejando al descubierto los órganos, bañados en sangra, brillantes. ¿Por qué había hecho aquello? Ni siquiera yo misma lo sabía, simplemente lo había hecho. No conocía a ninguna de esas personas, no habían hecho nada malo, o quizá sí, pero a mí me daba igual, solo estaban ahí, en el momento equivocado y en el lugar inadecuado, yo llegué y dejé que mi cuerpo se moviera solo, me relaje y el demonio que dormía en mi despertó. Pero no le estoy echando la culpa a otro, ese demonio soy yo, ese es mi estado natural, mi cara de niña buena es solo una tapadera. Ahora, al fin, me he liberado. Ya soy LIBRE

Frio. Hielo. Viento. Nieve.

Frio. Hielo. Viento. Nieve.

Todos aquellos pensamientos rondaban su mete, aunque intentara evitarlos siempre volvían, el frio había penetrado demasiado en su interior, a pesar de las pesadas capas que llevaba. La fuerte ventisca lo rodeaba, apenas veía más allá de su nariz, la nieve se arremolinaba frente a sus ojos y el viento le golpeaba sin piedad como si fueran fuertes puños, sacudiéndole. Pero el continuaba caminando, intentaba pensar en cosas cálidas, levantaba trabajosamente los pies del suelo y los dejaba caer pesadamente más adelante. Sus manos, aunque embutidas en los gruesos guantes, estaban congeladas, ya no podía moverlas, la escarcha se formaba alrededor de su boca y su nariz, debido a su respiración, y sus pestañas se unían con el hielo. Una ráfaga de viento, más fuerte que las demás, le golpeó de costado, perdió el equilibrio, se tambaleó y cayó al suelo, sobre la nieve, que se hundió bajo su peso, dejándole semienterrado. Sus esperanzas se habían desvanecido, ya no tenía ninguna posibilidad. Una lágrima salió de sus ojos, pero se congeló sobre su piel. Ya no le quedaban fuerzas, o podía levantarse, los brazos le pesaban, las piernas le pesaban y en su pecho notaba un gran peso, como si un elefante se hubiera sentado sobre él. Era incapaz de moverse, pero seguía consiente y observaba como a su alrededor la nieve seguía cayendo, notaba como cubría poco a poco su cuerpo. Pronto el frio dejó de importarle, ya no sentía nada más que un gran gran peso en todo el cuerpo, como si lo estuvieran aplastando, la nieve había cubierto su rostro y no podía ver nada, solo el blanco de la nieve que se hacía cada vez mas y mas oscuro, hasta que todo quedó negro. Un hilo de sangre salió de su boca pero se congeló en seguida. Poco a poco su vida se fue desvaneciendo, mientras que fuera, en la superficie, las nubes huían y dejaban al descubierto el claro azul del cielo y los luminosos rayos del sol, que iluminaban todo el valle, el suelo cubierto de nieve blanca, que brillaba, y completamente lisa salvo por un pequeño montículo, donde se encontraba el cadáver y unos metros más lejos una pequeña cabaña cuyo tejado estaba cubierto de nieve, pero había resistido el temporal.

minicuento, escrito por la noche en un momento de vigilia xD

Desvelada en medio de la oscura noche se levanto dispuesta a llegar hasta el frigorífico y tomar un bocado de media noche. Mientras iba por el pasillo noto unos pasaos a su espalda, “bah, será el gato” pensó y continuo caminando una vez en la cocina abrió el frigorífico y cogió algo de comida, al llevárselo a la boca noto un cierto sabor metálico “bah, será el recipiente” volvió al pasillo y cuando casi estaba en la puerta de su habitación se encontró con dos ojos amarillos mirándola fijamente desafiantes, ella se acerco un poco mas y entonces aquellos luminosos ojos amarillentos se abalanzaron sobre ella, grito y salió corriendo, se encontró de nuevo ante el frigorífico vio que un liquido rojo salía de el. Retrocedió asustada se giro y vio una figura humana que avanzaba hacia ella dando tumbos, ella tropezó y cayó al suelo. Entonces la luz se encendió. Su madre la miro con una extraña mezcla de sueño y enfado, el gato se tumbo sobre sus piernas. Se giro y vio que había tirado el batido de fresa al cerrar el frigorífico. “nunca más te dejo ver películas de miedo antes de acostarte” le dijo su madre