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miércoles, 12 de marzo de 2014

La libélula de Jonathan

Una preciosa libélula de fuertes colores chillones revoloteaba observando, desde el andén, los trenes llegar. Un enorme vagón lleno de luces y letreros luminosos pasó veloz frente a ella y, al fin, su tren llegó.
Por la ventana veía campos y ríos de chocolate, luces y letreros luminosos y un caleidoscópico cielo lleno de leones, todo se movía de un lado a otro sin lógica alguna, cambiaba de tamaño, de color, de forma… sin control y la libélula se agitaba nerviosa por llegar a su destino.
El tren se detuvo y ella salió y se adentró en la tienda, completamente a oscuras, las únicas luces eran miles de cuchillos fluorescentes que flotaban por todas partes, cada uno de un color y una forma absolutamente únicos.

La libélula quedó inmóvil en el aire, el silencio lo invadió todo. Parecía que la oscuridad se cerraba cada vez más, como si quisiera engullirlo todo. De pronto un suave y lejano zumbido apareció, rápidamente fue creciendo, se acercaba. Y millones de escarabajos de luminosos colores invadieron en cuestión de milésimas todo el lugar, llenándolo todo de ruido y luz, haciendo retroceder la oscuridad y el silencio de aquella extraña tienda.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Nubes



Abrir  los ojos… encontrar, al otro lado del cristal un mar de nubes que es extiende hasta el horizonte. Su textura suave y esponjosa, como de algodón de azúcar, te hace sonreír. Puedes notar las turbulencias y el suave bamboleo el avión pero te da igual. La suave luz de la mañana cruza las ventanas y baña tu cara con su escaso calor. Y, simplemente, cierras los ojos y duermes…

miércoles, 24 de julio de 2013

El viaje

La cera caliente cubría y se adhería a su piel… se enfriaba y solidificaba alrededor de sus dedos… aquella sensación le encantaba, el suave tacto de la cera le relajaba. Acercó a bong a su boca y aspiro profundamente, Pink Floyd sonaba y ella dejó salir lentamente el denso humo por su boca, formando una blanca nube frente a su cara. Dejó la bong en la mesita frente a ella y se recostó en el sofá, cerró suavemente los ojos mientras “Wish you were here” inundaba sus oídos y penetraba su mente, su respiración se acompasó a la música y ella sonreía totalmente extasiada. Cuando la música bajó, escucho al fondo a sus compañeros de piso e intentó centrarse de nuevo en la música. Tumbada en el sofá con los ojos cerrados y las manos jugueteando con su pelo, su mente comenzó a viajar, dejó su cuerpo abandonado en aquella habitación y voló de mundo en mundo, de universo en universo, sin cesar un instante recorrió tierras desconocidas, grandes selvas repletas de colores y formas desconocidas. Se notaba volar, surcaba los cielos de todos aquellos mundos y atravesaba las nubes subiendo y bajando desde las estrellas hasta las copas de los arboles, veía nuevas constelaciones, estrellas fugaces danzando de aquí para allá, extrañas aves la acompañaban en su viaje.

Su mente fue llamada de nuevo a su cuerpo, cuando llegó comenzó a percatarse de cada pequeño detalle de su cuerpo, sentía los músculos y los tendones, notaba la sangre corriendo por sus venas y el corazón latiendo, era más consciente que nunca del piercing de su nariz y del de su ombligo y, entonces, el ruido de la tormenta la sobresaltó y el hambre atacó, se levantó veloz y asaltó la nevera.