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miércoles, 24 de julio de 2013

El viaje

La cera caliente cubría y se adhería a su piel… se enfriaba y solidificaba alrededor de sus dedos… aquella sensación le encantaba, el suave tacto de la cera le relajaba. Acercó a bong a su boca y aspiro profundamente, Pink Floyd sonaba y ella dejó salir lentamente el denso humo por su boca, formando una blanca nube frente a su cara. Dejó la bong en la mesita frente a ella y se recostó en el sofá, cerró suavemente los ojos mientras “Wish you were here” inundaba sus oídos y penetraba su mente, su respiración se acompasó a la música y ella sonreía totalmente extasiada. Cuando la música bajó, escucho al fondo a sus compañeros de piso e intentó centrarse de nuevo en la música. Tumbada en el sofá con los ojos cerrados y las manos jugueteando con su pelo, su mente comenzó a viajar, dejó su cuerpo abandonado en aquella habitación y voló de mundo en mundo, de universo en universo, sin cesar un instante recorrió tierras desconocidas, grandes selvas repletas de colores y formas desconocidas. Se notaba volar, surcaba los cielos de todos aquellos mundos y atravesaba las nubes subiendo y bajando desde las estrellas hasta las copas de los arboles, veía nuevas constelaciones, estrellas fugaces danzando de aquí para allá, extrañas aves la acompañaban en su viaje.

Su mente fue llamada de nuevo a su cuerpo, cuando llegó comenzó a percatarse de cada pequeño detalle de su cuerpo, sentía los músculos y los tendones, notaba la sangre corriendo por sus venas y el corazón latiendo, era más consciente que nunca del piercing de su nariz y del de su ombligo y, entonces, el ruido de la tormenta la sobresaltó y el hambre atacó, se levantó veloz y asaltó la nevera.

jueves, 6 de junio de 2013

Una Mirada

Una mirada, una sonrisa, un gesto. Que te hagan dudar de todos tus esquemas, que desbaraten todo aquello que tú tenias por seguro y pensar que lo darías todo por esa persona… que harías cualquier cosa que te pidiese sin pensarlo ni un instante. Y entones tener miedo… miedo de que ella no sienta lo mismo, miedo porque ella es un ángel y tú una simple humana sin ninguna habilidad especial, sin tan solo un rastro de belleza única y especial. Y te encuentras allí, en lo más profundo de tu mente, a solas con ella, e imaginas todos los escenarios posibles… desde los más cálidos, los más ardientes y fogosos, hasta los más fríos, despiadados y desastrosos.

Y, entonces, te das cuenta de que todo eso está solo en tu cabeza, que ninguno de esos escenarios se dará nunca… porque al fin y al cabo ella es una total desconocida, que el cruce de vuestros caminos ha sido totalmente accidental y hay muchas posibilidades de que no os volváis a ver jamás… pero, en tu mente, permanece el recuerdo de su belleza, de aquel gesto, aquella sonrisa, aquella mirada…


inspirada en una bella chica pelirroja cuyo nombre desconozco :D

martes, 23 de abril de 2013

Espera


—Espera, espera… no te apresures—Dijo bajo su sombrero de copa—cuanto más rápido vayas más tarde llegaras
Mientras él decía esto ella corría intentando ignorarle, pero el caminaba a su lado lentamente, casi como flotando, ocultaba gran parte de su rostro bajo el sombrero y solo dejaba a la vista una gran sonrisa de afilados dientes. Ella, con sus verdes ojos fijos al frente, intentaba correr lo más rápido posible, pero aun así parecía que su destino estuviese cada vez más lejos.
Su pelo, antes oscuro, empezaba a clarear, las canas se extendían a gran velocidad y en su piel comenzaban a salir arrugas… mas ella no se detuvo.
—Vamos niña, no corras— le dijo con voz burlona— ¿No ves que deberías disfrutar del bello paisaje, de las risas de los niños mientras juegan, de las jóvenes parejas? ¿No ves acaso que cuanto antes llegues antes habrás dejado atrás lo que una vez te importó?
Sus ojos, que se habían ido apagando, empezaron a humedecerse pero ella sacudió la cabeza sin cesar en su carrera, sentía que sus fuerzas la abandonaban poco a poco. Al fin no pudo mas, dejó de correr, cayó al suelo y quedó tendida en él. En un último esfuerzo alzó la vista y un brillo de triunfo inundó su mirada.
— ¿Ves? He llegado
Su afilada sonrisa se extendió aun más.
— ¿de veras crees que es aquí a donde pretendías llegar?
Ella miró alrededor y se dio cuenta de que todo allí era tenebroso, estaba sola en aquel paraje muerto…  El brillo de triunfo desapareció tan rápido como había llegado, llevándose consigo su vida. Mientras él, con su sombrero de copa y su sonrisa de oreja a oreja, arrancaba de su pecho el corazón y lo mordisqueaba con sus afilados dientes. Rió satisfecho.